
La relación de Mónica Escobar con el yoga nació a partir de una profunda curiosidad por su capacidad de sanar. Muy pronto descubrió que esta práctica iba mucho más allá del trabajo físico, alcanzando también la mente y el espíritu de una forma transformadora. En 2013 asistió a su primera clase de Ashtanga sin imaginar el impacto que tendría en su camino personal y profesional.
A partir de esa experiencia, comenzó a explorar distintos estilos hasta encontrar una práctica más afín a su esencia. Hoy, su propuesta se apoya principalmente en Rocket y Yin, una combinación que integra fuerza, energía y suavidad con naturalidad, reflejando su evolución como profesora y su manera de entender el bienestar.
Con calidez, curiosidad y una presencia atenta, Mónica acompaña cada sesión creando un espacio para habitar el cuerpo con conciencia, cultivar el equilibrio y profundizar en la conexión interior a través del movimiento.