
Con casi 15 años de experiencia trabajando con ayahuasca, Nacho aporta una presencia serena, enraizada y profundamente conectada al corazón de la medicina vegetal. Vive a tiempo completo en Costa Rica, donde ha dedicado su vida al cultivo de plantas sagradas y al fortalecimiento de su vínculo con esta práctica a través de la constancia, la devoción y el aprendizaje continuo.
Su labor va más allá de su propio camino personal. Nacho dedica tiempo y energía a iniciativas que apoyan y sostienen a la comunidad de la medicina, contribuyendo a que estas tradiciones sagradas puedan mantenerse vivas para las generaciones futuras. Quienes se acerquen a él encontrarán un espacio cuidado, respetuoso y sostenido con autenticidad, sabiduría y atención.
Desde una profunda reverencia por la transformación y la sanación, ofrece acompañamiento firme y sensible para quienes atraviesan su propio proceso de crecimiento, descubrimiento y conexión interior.