
Originaria de Java Oriental, Indonesia, Nana aporta una presencia naturalmente cálida que envuelve cada estancia desde el primer momento. Como anfitriona del retiro, destaca por su amabilidad, su atención cuidadosa y su forma cercana de recibir a cada persona, creando un ambiente relajado, cómodo y lleno de confianza. Su carácter abierto facilita que los huéspedes se sientan a gusto enseguida, compartiendo conversaciones agradables y momentos ligeros con facilidad.
Además de su vocación por la hospitalidad, Nana dedica un cariño especial a sus dos hermosos gatos, a quienes cuida con el mismo amor con el que trata a quienes la rodean. Esa ternura se refleja en cada detalle de su trato, aportando un toque humano y sincero a la experiencia. Con Nana, cada huésped puede esperar una bienvenida afectuosa y una sensación de conexión auténtica que enriquece la estancia.