
Madre. Una energía femenina suave, nutritiva y protectora, capaz de generar sensaciones de seguridad, refugio y confianza.
Mujer medicina. Guardiana y música del espacio sagrado de ceremonia.
Mi nombre es Ness Dalgà. Escuché el llamado de mi espíritu hacia el desarrollo personal y mi verdadera misión, y así empecé a explorar distintas especialidades del comportamiento humano y otras terapias holísticas.
De ese modo, inicié mi camino con las medicinas sagradas, que terminaron convirtiéndose en mi senda.
Entre otras medicinas, aprendí sobre Ayahuasca con mi maestro de la tradición Shipibo en Perú, donde recibí permiso para compartir la ceremonia sagrada, en la que conecté con la música y con este poderoso proceso de sanación. Más adelante seguí —y sigo haciéndolo— ampliando mis conocimientos, visitando con frecuencia la selva y aprendiendo de diversas tradiciones de las tribus ancestrales de Putumayo, en Colombia, de la mano de mis abuelos y abuelas.
Al mismo tiempo, conocí Bufo Alvarius en México junto a mi maestro y hermana, así como a diferentes facilitadores que me otorgaron su bendición para introducirlo en Europa.
Como shawoman, aporto una mirada singular al espacio ceremonial y a la práctica misma. Mi energía materna, acogedora, muy delicada y atenta crea un entorno de seguridad y protección que nos lleva a un estado de entrega más profundo.
Creo que el espacio ceremonial no es solo un lugar de sanación, sino también de co-creación, donde cada persona participa cantando, entonando, danzando o tocando música. Mi entrega a quienes acompaño refleja mi devoción por la medicina y el servicio, y habla de mi integridad y sentido de la responsabilidad.
Mis ceremonias son muy vivas. Mi familia y yo, todos músicos y cantantes, nos aseguramos de que la música en directo acompañe el viaje desde el inicio hasta el final, para ofrecer una experiencia sensorial amplia, cálida y profundamente disfrutable.
Soy una aprendiz eterna de la vida, de las medicinas y de la sanación. He dedicado mi alma a la espiritualidad. El propósito de mi vida es servir al amor, a la sabiduría y al máximo propósito de la humanidad. Contribuyo a que todos los seres humanos despierten a esta manera de caminar por el mundo. Y para ello, entiendo que es imprescindible mirar hacia dentro, limpiar, desbloquear, romper patrones, sanar heridas, volver al camino del corazón y a la alegría de vivir, y liberarnos de todo aquello que limita nuestra mejor versión.