
Nicol Fiso procede de Ramotswa, una pequeña aldea de Botsuana. En su forma de trabajar transmite una presencia enraizada, curiosa y abierta.
Completó su formación de 200 horas de YTT con Yoga Flame en 2018 y, desde entonces, ha recibido mentoría de Ryan Mannix, de GV, además de The Open Space para yin yoga. Con un interés especial por los equilibrios sobre brazos, ha asistido a numerosos talleres para profundizar tanto en su enseñanza como en su práctica personal.
Nicol busca crear un espacio seguro en el que los alumnos puedan explorar formas, moverse con la respiración y salir inspirados, ligeramente sudados y satisfechos. Sus clases combinan apoyo nutritivo con reto, a través de un movimiento consciente, secuencias cuidadas y pinceladas de inspiración y motivación. Están pensadas para todos los niveles, también para yoguis con experiencia que disfrutan de las inversiones y los handstands. Además, aporta presencia a la sala y conecta desde la risa, un poco de reiki y ajustes conscientes.
Para Nicol, un día perfecto incluye tiempo con sus seres queridos, algo de adrenalina, momentos en la naturaleza con el sol tibio sobre la piel, el estómago lleno, un buen libro y un poco de crecimiento personal a través del entrenamiento, el yoga o la meditación. Y, por supuesto, café para empezar la jornada.