
Tras muchos años inmerso en el mundo de los deportes extremos, empecé a buscar algo más profundo que una práctica puramente física: algo que me permitiera seguir creciendo incluso cuando el movimiento se detenía. Esa búsqueda me llevó al yoga, después de que un viejo amigo me acercara tanto a la disciplina como a mi primer maestro, el señor Kostas.
Él sigue siendo mi verdadero maestro, porque me ayudó a comprender que el yoga no es solo una disciplina, sino una forma de vida y una manera de percibir. Su enseñanza estaba basada en las cualidades terapéuticas del yoga. Tras recuperarse de una lesión que pudo haberlo dejado paralizado, construyó cada asana a partir de patrones de movimiento orientados a la movilidad y los combinó con un trabajo de respiración muy potente. La fuerza de la respiración es algo que todavía veo pasar por alto a muchas personas, por eso sigue ocupando un lugar central en cada clase que imparto.
Después de tres años intensos de práctica y crecimiento personal a su lado, sentí que estaba listo para explorar de verdad de lo que mi cuerpo era capaz. Probé distintos estilos de yoga, pero fue el Hatha yoga el que conectó conmigo de una forma más profunda. Por aquella época también empecé a prestar atención a algo que otros ya percibían en mí desde hacía tiempo: una facilidad especial para el trabajo corporal y para conectar con las personas.
Fue entonces cuando el Thai Massage entró en mi vida y lo transformó todo: desde mi práctica de yoga hasta mi rutina diaria. Desde ese momento, he seguido explorando las infinitas posibilidades del Osteo Thai y desarrollando mi propio estilo personal de tratamientos corporales con aceite.
Más adelante, mi camino me llevó a formar parte de la familia de Becoming Balance, donde pude ir más allá de lo físico junto a Daniel Rama y Shakti (Bird). La idea del Ser Verdadero empezó a cobrar más sentido para mí, y prácticas como el pranayama y la meditación pasaron a ser esenciales en mi recorrido.
También conocí a artistas de circo como Andrey Moraru, mientras crecía mi interés por los handstands y buscaba reunir las herramientas adecuadas para este nuevo mundo invertido. Al integrar todas estas influencias en mi vida, descubrí cuántos puntos en común compartimos. Mi intención es involucrar, transmitir, compartir, explorar, aprender y crear espacio para que surja lo nuevo.