
Guerrera de luz, optimista y alegre. Cuidadora élfica y soñadora. Portadora de magia y amor.
Guardiana y música del espacio sagrado ceremonial.
Mi vida siempre estuvo rodeada de magia y, de algún modo, el servicio formó parte de mí desde muy pequeña. Al principio, todo sucedía de manera natural e inconsciente, hasta que en 2014 mi camino espiritual empezó a hacerse consciente.
Gracias al Método Grimberg, la lectura y la meditación revelaron una hipersensibilidad sensorial y mi campo de percepción se amplió. Ese acontecimiento, junto con una سلسلة de sincronías, me llevó a conocer el Kambó. Poco tiempo después, cuando la planta medicinal sintió que era el momento, la Ayahuasca llegó a mi casa y ayudó a sanar a mi familia y a mí.
Desde entonces, camino junto a las medicinas del Rapé, el San Pedro y el Temazcal. He sido bendecida porque el Yagé (Ayahuasca), el Kambó y el Bufo Alvarius me permitieron trabajar a su lado, sirviendo y aprendiendo en sus ceremonias. Al mismo tiempo, las Setas Mágicas me enseñaron su hermoso proceso de nacimiento, crecimiento y reproducción, para poder compartirlo con personas dispuestas a trabajar en el desarrollo de su conciencia y de su interior.
Hoy transito este camino hermoso y amoroso de autoconocimiento, servicio y aprendizaje. Busco la sabiduría de los ancianos en selvas y montañas, y sigo perfeccionando mi labor de acompañamiento en ceremonias. Deseo aportar así mi pequeña contribución a este planeta, la Tierra y la humanidad. Anhelo ayudar a traer el cielo a la Tierra, esa Tierra soñada que vive con amor, paz y armonía. Para acceder a ella, solo necesitamos recordar quiénes somos y recrearla de nuevo.