
Creo firmemente en el poder sanador del movimiento y en cómo el yoga puede abrir más espacio, aportar ligereza y profundizar la conexión con una misma. Para mí, esta práctica es a la vez calma y concentración, pero también juego, pequeños retos y momentos de valentía. Es un camino amable y, al mismo tiempo, liberador para el cuerpo, y eso fue lo que me impulsó a compartirlo con otras personas.
Descubrí el yoga hace cuatro años y, desde las primeras clases, sentí el deseo de seguir explorándolo. A veces bromeo diciendo que seguramente ya lo practicaba en otra vida. Este recorrido me ha regalado más paz interior, confianza y una curiosidad creciente por sus efectos terapéuticos y por asanas más exigentes.
Para mí es importante ayudarte a construir una relación más cercana con tu cuerpo y a escuchar sensaciones sencillas pero esenciales: la respiración, el movimiento y el silencio interior. En mis clases te invito a explorar, jugar y salir de lo conocido, descubriendo más libertad en tu práctica.