
Como parte del equipo de Estates y en su labor como guardián de la tierra en 42 Acres, participa de forma activa en el cuidado de los terrenos y en el sostén de la vida cotidiana del lugar. Desde una perspectiva pagana eslava, da un valor especial a observar la naturaleza, seguir sus ritmos y fortalecer ese vínculo a través del trabajo diario al aire libre. Su implicación con el equipo de Fire Cook le permite además unir otra de sus pasiones: el bushcraft, donde las habilidades prácticas y la relación cercana con el entorno natural se encuentran de manera orgánica.
En 42 Acres forma parte de una comunidad guiada por un propósito compartido, en la que cultivar alimentos, trabajar la tierra y tejer conexiones significativas son parte esencial de la experiencia. El ambiente transmite pertenencia, cuidado mutuo y una sensación de familia amplia y viva, profundamente enraizada en la naturaleza y la colaboración.