
«El sentido de mi vida debería ser: comprenderme primero a mí misma y, después, vivir desde mí» (Irina Rauthmann). Por eso, para mí es fundamental compartir el yoga como un camino integral hacia la alegría, la percepción clara y la ligereza. A través de posturas cuidadosamente coordinadas y practicadas en armonía con la respiración, fortalecemos la vitalidad física y profundizamos en la atención consciente hacia nosotros mismos y hacia nuestro propósito vital. Para favorecer este efecto, la práctica se adapta a las capacidades individuales de cada persona. Por ello, el hatha yoga resulta adecuado para todo el mundo.
Con empatía y sensibilidad, me adapto a ti y a tus necesidades. Mi enseñanza comienza siempre con una llegada consciente al aquí y ahora. A partir de ahí, se desarrollan secuencias dinámicas de movimiento y posturas estáticas, a menudo vinculadas a un tema concreto. La respiración ocupa un lugar central en toda la práctica. También incorporo la filosofía del yoga en una forma actual, junto con el sonido sanador de mantras sencillos. Suelo cerrar la sesión con ejercicios respiratorios específicos y meditaciones guiadas o breves momentos de silencio.
Trabajo a tiempo completo como profesora de yoga (BDY/EYU) y practicante psicoterapéutica. Con mucha alegría, empatía y presencia, llevo muchos años acompañando a personas en clases grupales y privadas, talleres, seminarios, retiros y terapia.
Para mí, el yoga es la esencia de la vida. Me aporta estabilidad interior y exterior, y me conecta con mi centro y con las intenciones honestas que habitan en él. Me brinda la posibilidad de experimentar una paz profunda y quietud interior, y de acceder a ellas en cualquier momento.