
Desde 1968, Richard Freeman ha dedicado su vida a explorar el yoga, iniciando su camino con una sola postura sentada procedente de la tradición zen. Más adelante, su recorrido le llevó a pasar nueve años en Asia, donde profundizó en asana, sufismo, sánscrito y textos filosóficos de la India, todo ello en un contexto marcado por las complejas realidades políticas de la época.
En 1974 comenzó a estudiar con B.K.S. Iyengar, una etapa clave para afinar su comprensión del alineamiento preciso y unirla a una práctica basada en la experiencia interior. A partir de esa formación y de su interés de larga trayectoria por el budismo, Richard ofrece clases de yoga Ashtanga Vinyasa con un enfoque reflexivo, sólido y muy bien fundamentado.
Su enseñanza combina claridad técnica y profundidad espiritual, invitando a los alumnos a una práctica disciplinada, atenta y enriquecida por décadas de estudio y contemplación.