
Rusbert López Vasquez es el miembro más joven del equipo de chamanes, pero su recorrido ya refleja una madurez poco común. En 2020 completó su aprendizaje chamánico, con apenas 20 años, y desde entonces ha fortalecido un vínculo profundo y significativo con Pinon Blanco, además de su labor con Ayahuasca. Su práctica se distingue por la entrega, la sensibilidad y el respeto con el que acompaña cada proceso dentro del retiro.
Junto a su participación en las ceremonias, también asume la importante tarea de supervisar el baño de vapor de plantas, contribuyendo a crear una experiencia enraizada, restauradora y coherente con la tradición. Su presencia aporta cuidado atento a cada detalle y una guía serena que honra el conocimiento ancestral en un entorno de confianza y contención.