
El camino de Sascha con la ayahuasca comenzó en 2004, cuando su primera experiencia con la medicina abrió una vía de sanación frente al trauma de la infancia y una búsqueda más profunda de sentido. Con el paso de los años, su vínculo con la tradición Shipibo fue creciendo hasta convertirse, más allá de su recuperación personal, en una auténtica vocación. Se unió al equipo de Temple en 2011 y pasó seis años aprendiendo y desarrollándose dentro de la comunidad antes de dedicarse a otros proyectos. En 2025, esa llamada lo llevó de regreso.
Hoy, Sascha trabaja como facilitador y responsable de operaciones, apoyando con discreción para que cada retiro se desarrolle con cuidado, precisión e integridad. Al mismo tiempo, ofrece a los participantes una presencia firme y compasiva durante su proceso de sanación. Tras haber transitado su propio camino desde la oscuridad hacia la recuperación, comprende lo que significa sentirse acompañado en un espacio seguro y de confianza. Con más de dos décadas de experiencia en medicina de plantas y espíritu, aporta sabiduría vivida a cada ceremonia y a cada persona a la que tiene el privilegio de servir.