
Tras varios años trabajando como responsable de ventas y marketing en el ámbito corporativo, llegó un momento de inflexión en mi vida, y la oportunidad de incorporarme a la formación de profesores de Moksha apareció justo cuando más la necesitaba. Aquella experiencia me abrió los ojos a la cantidad de temas que siempre me habían atraído y a la profunda conexión que existe entre ellos. La curiosidad por lo desconocido ha formado parte de mí desde siempre, aunque nunca imaginé que esas inquietudes pudieran convertirse en una trayectoria profesional. Cuando empecé a comprender en mi propia vida la filosofía que sostiene la práctica física, entendí que ese era mi camino.
En mis primeros años como adulto, me acerqué al yoga sobre todo por sus beneficios corporales, como complemento al esfuerzo del entrenamiento con pesas y la carrera. Con el paso del tiempo y el avance de mi vida profesional, sentí cada vez más la necesidad de mantener una práctica diaria de yoga y meditación para conservar el equilibrio. A través de la meditación, mi educación católica adquirió un nuevo sentido, mis inseguridades y dudas de la adolescencia encontraron un propósito, y mi reciente licenciatura en psicología cognitiva cobró una nueva dimensión. Comprendí entonces que cada desafío había sido necesario y que, gracias a todo ello, soy una persona mucho más fuerte.
Hoy mi enfoque se centra por completo en acompañar procesos de autodescubrimiento y en apoyar la limpieza kármica en todas sus formas.