
A los 65 años, Señor Lisbino reúne más de cuatro décadas de experiencia en medicina de plantas y sanación tradicional. Su camino comenzó muy joven: inició su dieta de ayahuasca a los 22 años, guiado por los espíritus de la selva, y a los 25 ya acompañaba a otras personas en sus propios procesos de sanación. Desde entonces, su labor ha abarcado mucho más que el cuidado físico, integrando también el cuerpo, el alma y las capas más profundas del bienestar.
A lo largo de su vida, ha asistido a personas con diabetes, malaria y mordeduras de serpiente, además de atender dificultades menos visibles y difíciles de nombrar, como malos espíritus, brujería y desequilibrios energéticos. Quienes se acercan a él suelen hacerlo buscando algo más que medicina: llegan en busca de claridad, conexión y una experiencia con sentido, capaz de tocar lo que se oculta bajo la superficie.