


También conocida como Iyanifa Ifátinúwẹ̀ y, en el plano espiritual, Elunara Amara, su labor une lo místico y lo práctico, ofreciendo sostén firme y un espacio de recuerdo espiritual a quienes están listas para recuperar la sabiduría guardada en el útero.
Se presenta como un puente entre mundos: guardiana de los ritos femeninos y partera de aquellas sombras que necesitan ser vistas e integradas.
Iniciada en los linajes sagrados de las tradiciones taína y yoruba, Shanti se mueve con aliento ancestral, ritmo ritual y el poder transformador de la alquimia de la sombra. Su medicina nace de la experiencia vivida, la memoria antigua y un profundo respeto por la Tierra y sus ciclos.
A través de sus propuestas, crea espacios de transformación —ceremonias, retiros y programas— que despiertan los arquetipos de Doncella, Madre y Mujer Sabia, al tiempo que acompañan heridas a menudo invisibles de la feminidad contemporánea: duelo, agotamiento, trauma y desconexión. Ofrece más que sanación; invita a una recuperación sagrada de la soberanía femenina.
Sentarse en su círculo es recordar que el útero no está roto: es un templo, un portal y un faro de poder, profecía y propósito.