

Desde hace muchos años, la práctica regular de yoga forma parte inseparable de mi vida. Mi primer encuentro con esta disciplina, hace ya más de dos décadas, despertó en mí una pasión nueva y duradera. Muy pronto surgió también el deseo de comprenderla en profundidad y de contar con una base sólida de conocimientos, lo que me llevó a realizar mi primera formación como profesora de yoga.
Mi hogar y mi corazón están en Renania, cerca de Colonia, donde disfruto de la vida entre campos, bosques y praderas. Desde 2013 trabajo como profesora de yoga autónoma.
El inicio de mi formación de cuatro años en yoga en la Sociedad para la Formación en Ciencias del Espíritu (GGF) de Aquisgrán marcó el comienzo de un camino precioso, que sigo recorriendo con curiosidad y alegría constantes.
Mi propio entusiasmo y los efectos nutritivos que experimenté a través de antiguas filosofías de vida me acercaron al ayurveda. En la prestigiosa Academia Europea de Ayurveda de Birstein completé mi formación como asesora integral de nutrición y salud. Además, finalicé con éxito la formación en cocina ayurvédica.
Gracias a numerosas formaciones complementarias, sigo ampliando de forma continua mis conocimientos prácticos y teóricos con docentes de referencia como Leopoldo Chariarse, Dr. Armin Gottmann, Günter Nießem y Martin Henninger. Mi trabajo en talleres y conferencias también está marcado por la formación continua en filosofía del yoga, terapia de yoga, yin yoga y ayurveda.
En mis clases me gusta combinar secuencias dinámicas y estáticas de asanas con meditación, pranayama y fases de relajación profunda. Cuando se trata de posturas más complejas o exigentes físicamente, me tomo el tiempo necesario para explorarlas con detalle junto a las personas participantes.
Para mí, el trabajo corporal consciente, adaptado a cada persona y atento, es tan importante como descubrir la ligereza interior y exterior, y el espacio intacto que habita en cada uno.
¡Bienvenidos al yoga para todas y todos!
Para mí, el yoga es un viaje maravilloso y continuo que nos ayuda a navegar las olas de la vida cotidiana, a centrar los pensamientos dispersos y a conectar con la respiración. En el silencio aprendo a escuchar y a descansar, para que puedan surgir la ligereza y la alegría. El yoga es un buen amigo que fortalece nuestra fuente interior de confianza y nos ayuda a encontrar la fuerza para caminar nuestro propio camino.