
La maestra Silvia Marin Garcia trabaja con la medicina de las plantas desde los 12 años. Nació en Nueva Avaipa, a 8 horas de Pucallpa, a orillas del río Ucayali. Desde muy pequeña, su madre y sus abuelos la guiaron para comprender el mundo de las plantas. A medida que profundizaba en sus propiedades medicinales y en las tradiciones artísticas shipibo, Silvia comprendió con claridad la importancia de resguardar la sabiduría de sus ancestros para acompañar procesos de sanación en otras personas.
Cuando tenía 12 años, se trasladó a la ciudad de Pucallpa, donde comenzó a dietar plantas para limpiar su mente, su cuerpo y su espíritu, preparándose para su camino de sanación chamánica. Inició este aprendizaje con su tío en la comunidad de Dos Unidos y, más adelante, continuó con su tía Eliza Vargas en la comunidad de San Francisco. Fue allí donde su entrega a las plantas se afianzó por completo, y comenzó a aprender y a formarse junto a su tía en cada aspecto posible.
Para Silvia, la Ayahuasca y las plantas son espíritus sagrados que nos brindan un vínculo esencial con la sabiduría de la naturaleza. Considera que ayudan a desbloquear, limpiar y sanar el espíritu, el corazón y la mente, devolviéndonos a un estado de armonía interior. Al acompañar a otras personas en el trabajo con la medicina, ha visto de cerca el impacto positivo y duradero que puede ունենալ en sus vidas, lo que la impulsa a seguir extendiendo su labor fuera del Perú.
Agradecida por compartir la medicina más allá de su país, la maestra Silvia procura ofrecer lo mejor de sí y transmitir su conocimiento con integridad y amor. Dedica su vida con pasión a preservar y difundir la tradición ancestral shipibo, para que continúe sanando al mundo. Su intención es brindar una experiencia auténtica que abra nuevas posibilidades hacia un futuro mejor.