

Desde 1988, Berlín se ha convertido en un segundo hogar para mí. Y desde 1995 dirijo una práctica que explora el espacio tan sugerente que existe entre la danza, la voz, el movimiento y el yoga. Mi primera etapa como actriz me ayudó a comprender con claridad que la voz y el lenguaje son herramientas muy potentes para el trabajo interior. En mi estilo actual de Vinyasa Flow, integro de forma consciente respiración y voz. Esa unión armónica convierte la práctica en una experiencia singular, que a lo largo de los años ha conquistado a muchas personas por su profundidad suave y su energía luminosa.
El yoga se mueve con la energía vital y ayuda a reconectar con las propias fuentes de fuerza interior. Abre el espacio necesario para dejar atrás la vida cotidiana y entrar en un estado de soltar profundamente. Durante la práctica descubres nuevas dimensiones de apertura, vitalidad y plenitud, siempre acompañadas de fuerza y estabilidad. La alegría interior y el poder de la quietud se expanden y se asientan con profundidad en el cuerpo y en el sistema energético. Como profesora certificada de yoga, completé mi formación con la asociación profesional de profesores de yoga de Alemania (BDY).
Mi recorrido me ha llevado a través del yoga y del Qi Gong, así como de la Danza de los 5 Ritmos de G. Roth: flowing, staccato, chaos, playful, rest y stillness. Durante más de 25 años he investigado la conexión entre respiración, voz y movimiento. Entre las personas que han inspirado mi camino se encuentran Anna Trökes, Doris Echlin, Boris Tatzky y Ursula Lyon. Muchas tradiciones de yoga han dado forma a mi trabajo: Hatha Yoga, Energy Yoga, Yoga Flow, Yoga Dance, Vinyasa Flow, Tri-Yoga Flow, Power Yoga y Yoga of the Heart. También la larga experiencia en meditación budista y chamanismo ha influido de manera duradera en mi desarrollo.
Para mí, el yoga significa bienestar, estabilidad y ligereza. Es un camino que sigo redescubriendo con curiosidad y creatividad, afrontando los retos tanto sobre la esterilla como en la vida diaria. Aprendo a observar lo que sucede con atención y mindfulness, y así me vuelvo más paciente, más amable y más compasiva conmigo misma y con el mundo que me rodea. Los juicios se disuelven. Acepto el cambio con serenidad y alegre ecuanimidad, permaneciendo centrada incluso en medio de las tormentas de la vida. Mi lema es: “Donde hay tensión, hay amplitud”.