

Madre, esposa, hija, hermana, amiga, consejera, guía y creadora de su propia vida. Todo lo que ha construido nace de haberlo imaginado primero, de haber dirigido allí su energía y su acción. En esta etapa, su aprendizaje está en crear belleza a su alrededor: en los vínculos, en el hogar y en cada espacio que habita.
Los viajes conscientes forman parte de su camino desde 2015, aunque la búsqueda de una vida más despierta la acompaña desde la infancia. No fue una niña fácil ni cómoda, pero sí independiente y curiosa. Cuando India rozó cada célula de su ser antes de los 10 años, el Bhagavad Gita ya estaba presente en su casa: un libro que entonces olía a misterio y despertaba una fascinación que aún permanece.
Su adolescencia fue intensa, marcada por desamores, alcohol, discotecas y bares. En la universidad detestaba las clases de filosofía —aunque con el tiempo terminó convirtiéndose en filósofa—, pero siempre llevaba consigo un cuaderno donde anotaba frases bellas y sabias. En aquellos años, eran solo palabras. Muy joven, ascendió con rapidez en el mundo laboral, pero ni el dinero, ni las oficinas lujosas, ni los coches nuevos le dieron la felicidad que buscaba.
Las relaciones son el gran tema de su vida, y hoy tiene mucho que compartir desde esa experiencia. Está con su marido desde 2007 y se casaron en 2008, después de un año y medio de amistad. Juntos han atravesado mucho y también han creado mucho. Ese camino, con sus aprendizajes, los llevó a construir una conexión consciente, aunque no siempre fue así. La relación fue, precisamente, el impulso que la llevó hacia dentro y hacia una profunda transformación.
Tras la boda sintió con fuerza el deseo de ser madre, y la vida le regaló una doble bendición: mellizos. El embarazo le reveló que era posible vivir de otra manera, con más calma y belleza, y comenzó a buscarse conscientemente. Durante la gestación acudió con intensidad a prácticas de yoga y meditación. Después de una sesión muy intensa en la piscina, en el sexto mes, dio a luz a las 27 semanas. Fue un impacto enorme: no quería seguir viviendo, no quería hacer nada, se sentía rota y deshecha. Le tomó un año recuperarse. En ese tiempo mantuvo su interés por la ecología y, junto a su marido, realizó cursos sobre crianza. Un año después nació un negocio basado en la consciencia: la venta de juguetes de madera. Aquellos años no fueron sencillos; vivía con enfado, irritabilidad e infelicidad, buscando alivio en reformas del hogar y salidas breves. Los niños enfermaban con frecuencia, algo que ella relaciona con su propio estado energético y emocional. Regresó varias veces al yoga, aunque entonces aún no encontraba al maestro capaz de tocar no solo su cuerpo, sino también su alma.
Hoy, con sus hijos ya adolescentes, disfruta de crecer junto a ellos y ver los frutos de todo lo vivido. Nunca se ha considerado una madre, esposa o mujer perfecta, pero sí una persona curiosa, con deseo constante de aprender y ampliar su visión, sin quedar atrapada en las creencias y patrones heredados de su familia o entorno.
La vida parecía estable: trabajo, casa y fines de semana, como la mayoría. Sin embargo, sentía que podía vivir de otro modo, aunque todavía no sabía cómo. Cada vez encontraba más historias de familias que recorrían el mundo, hasta que un día se dijo a sí misma que debía hacer algo ya. Su marido no apoyó la idea al principio, porque tenían una vida “normal”, buenos ingresos, negocio y hogar. Pero su intuición femenina y su corazón insistieron. Finalmente, él aceptó y comenzaron a preparar un gran viaje. En aquel momento creyó que solo sería un viaje a Tailandia, pero terminó siendo también un viaje hacia sí misma.
En 2015 se trasladaron a Tailandia y allí comenzó su “Crazy Journey” o “Big Life Project”, una experiencia que les dio muchísimo. Han acompañado o diseñado viajes para políticos, actores, influencers, artistas, empresarios y también personas comunes, y pueden decir con orgullo que más de 10 000 personas han confiado en ellos. Este proyecto no nació como un negocio planeado, sino como respuesta a una demanda real: fueron los propios viajeros quienes lo fueron creando con sus peticiones de nuevos servicios.
En Tailandia, su proceso de autoconocimiento dio pasos enormes, a veces incluso más allá de lo que podía integrar físicamente. Poco a poco, el yoga y la meditación regresaron a su vida. Cuando vio que una amiga en Lituania organizaba “algún tipo de formación”, la invitó con naturalidad a viajar a Tailandia. Aquella formación resultó ser un trabajo de liberación emocional, y después de compartirlo algo se abrió en ella: comenzó a limpiar bloqueos, creencias, límites y miedos, y a comprender el valor de la gratitud y el perdón. Tras diez días de retiro, se sintió mucho más ligera.
Hoy sabe que su misión es compartir. Compartir desde la experiencia vivida, desde lo que realmente ha atravesado. Por eso, el tema de cada campamento o retiro está profundamente encarnado por ella misma.
Desde 2018 comparte sus experiencias y sigue formándose en prácticas de mindfulness, tantra, kundalini, movimiento libre y liberación emocional. También es practicante de reiki nivel 2. Entre sus formaciones figuran Meditation Coach Course 2018, Yoga Essence Rishikesh Kundalini Meditation Course 2018, Reiki Course 2017-2018, Plum Village mindfulness initiation in Thailand 2019, Mindfulness trainer course y Life coach course en 2019, estudios en Mahasiddha yoga tantra school desde 2018, el tantra teacher trainer course iniciado en 2024 por dos años, masaje en 2022, sound therapy en 2022 y guided meditation course en 2023. Su recorrido en Tailandia, India, Bali y México le ha dado herramientas para acompañar mente, alma y cuerpo con experiencia, presencia y autenticidad.
Su fruto no son solo sus dos hijos, sino también un espacio de experiencias llamado Madre tierra - the house of love, creado en 2023.