
El camino de Simone MacKay hacia la medicina psicodélica se fue construyendo de manera orgánica, impulsado por una vocación constante por la sanación y por una trayectoria vital muy diversa. Sus primeros estudios en aromaterapia le ofrecieron la primera intuición de una futura conexión con las plantas enteógenas del Amazonas.
Desde muy joven sintió un fuerte deseo de aportar algo valioso a la vida de los demás. Haber crecido en entornos multiculturales despertó en ella una profunda curiosidad por la experiencia humana, mientras que su aprecio natural por la diversidad, tanto humana como ecológica, pasó a formar parte esencial de su identidad.
Se graduó en Trabajo Social y más adelante trabajó como orientadora en situaciones de crisis con mujeres afectadas por la violencia en el área metropolitana de Toronto, en Canadá. Con el tiempo amplió su recorrido hacia prácticas holísticas de bienestar y llegó a dirigir formaciones de profesorado de yoga en distintos continentes, lo que le permitió conectar con numerosas culturas y comunidades. Esa misma curiosidad la llevó también a profundizar en su vínculo con la comunidad de la Tierra.
Esa búsqueda la condujo al ayuno en la naturaleza, a la comunión con la Madre Naturaleza y al trabajo con medicinas vegetales enteógenas amazónicas y andinas. En ese trayecto recibió guía tanto de guardianes de medicina no indígenas como de ancianos y ancianas indígenas, incluyendo enseñanzas del Medicine Wheel de los Sik/Sika Sauk (Blackfeet). Estas experiencias profundizaron su comprensión de la naturaleza cíclica de la vida, un hilo presente en muchas tradiciones de sabiduría que honran la Tierra.
Hoy su labor reúne sabiduría práctica, acompañamiento informado en trauma y experiencias de gran profundidad para crear espacios seguros de sanación y autoindagación. Ha colaborado con diferentes centros y con respetados guardianes de medicina, además de acompañar procesos de integración posteriores a ceremonias con medicina vegetal, una parte importante de su recorrido.
Enraizada en la tradición yóguica, Simone siente también una profunda devoción por el yoga nidra, una práctica de meditación somática guiada que trabaja con estados alterados de conciencia y su potencial sanador. Para ella, estos estados revelan nuestra conexión con toda forma de vida y abren un camino hacia la unidad, la sanación y el alivio de la separación que marca buena parte de la vida moderna.
En los últimos años, especialmente tras la pandemia, ha pasado periodos prolongados en soledad, trabajando en ceremonia con prácticas contemplativas y dietas de plantas maestras. Durante ese tiempo también profundizó en la comunicación animal y cuidó con cariño de gatos y perros de playa, al tiempo que fortalecía su conexión con el Espíritu y con la naturaleza.
Inspirada por tradiciones de sabiduría atemporales, entre ellas el Ayurveda, Simone busca acompañar la evolución personal sin dejar de honrar la inteligencia y la belleza del planeta. Su trabajo con la medicina vegetal y las prácticas yóguicas expresa la convicción de que todo está vivo, consciente e interconectado. Es un trabajo del alma dedicado a la sanación, la orientación y a una relación más íntima con el universo, algo que siente especialmente necesario en estos tiempos.