



Nací en Acomayo, a unas tres horas de Cusco, y viví allí hasta los diez años, cuando me trasladé a Cusco.
Desde hace nueve años trabajo en turismo, compartiendo con viajeros de todo el mundo la riqueza de nuestro extraordinario patrimonio cultural. Valoro profundamente cada aspecto de esta labor: los paisajes impresionantes de Perú, su biodiversidad única y el contraste entre montañas, selva y costa. Me siento muy agradecida de haber nacido en un país tan hermoso, donde se pueden disfrutar noches estrelladas, días de sol radiante e incluso agradables tardes de lluvia.
Mi intención es acompañar a otras personas en sus procesos de sanación interior a través de nuestros retiros y experiencias de viaje espiritual. Creo que descubrir la belleza de Perú mientras se conecta con su profunda espiritualidad puede convertirse en un camino transformador y sanador para quienes estén abiertos a ello. Juntas y juntos podemos emprender un viaje con sentido que revele no solo las maravillas del país, sino también una sensación de paz y renovación interior.