
Introducida al yoga a los 15 años por sus padres, creció con la práctica como una presencia natural en su día a día. Más adelante, su camino se profundizó y tomó un rumbo más profesional hace ocho años, cuando conoció a su gurú, cuya sabiduría y orientación describe como algo muy superior a lo que pueden ofrecer los libros o los títulos académicos.
A partir de esas enseñanzas, subraya la importancia de comprender primero lo que el yoga no es antes de descubrir su verdadera esencia. Para ella, no se trata de hacer posturas sobre la cabeza ni de forzar al cuerpo a adoptar formas extremas. Se trata, más bien, de habitar cada parte de uno mismo con autenticidad. Ese primer destello, considera, abre la puerta a una paz duradera y a una fuerza que supera la imaginación.
En el ámbito académico, cuenta con un máster en Yoga Therapy & Research por la Universidad S-VYASA, además de una certificación como profesora y terapeuta con 900 horas de formación otorgada por The Yoga Institute, India. Su experiencia incluye la planificación, el diseño y la dirección de sesiones de salud, fitness y entornos corporativos para empresas y clientes de India, Estados Unidos y Reino Unido. Su trabajo abarca Hatha y Ashtanga para el bienestar físico, mental y espiritual, e integra asana, pranayama, meditación, kriya, técnicas yóguicas, anatomía y fisiología, así como canto de mantras.
También ha guiado grupos individuales y colectivos de terapia de yoga para personas con artrosis de cadera, dolor de espalda, escoliosis, diabetes mellitus, insomnio y otras afecciones, mediante un enfoque yóguico estructurado.
Spoorthi siente un profundo interés por llevar esta sabiduría a la medicina moderna. Ese interés se fortaleció cuando tuvo la oportunidad de trabajar con pacientes y colaborar en un estudio biomolecular en un prestigioso instituto médico de India. Su caso clínico fue publicado recientemente en una revista científica de medicina integrativa, y otro artículo de investigación se encuentra actualmente en proceso de publicación en una revista diferente.
Como ella señala, resulta inspirador ver cómo los cambios que experimentan quienes practican yoga también empiezan a reflejarse en la investigación científica, tanto en India como en otras partes del mundo. Su deseo es que el yoga reciba un reconocimiento aún mayor en la medicina y la ciencia, y que se valore cada vez más su potencial para ser investigado y aplicado en contextos clínicos.