
Profesora permanente. La relación de Susan Caldwell con el yoga comenzó en la infancia, en Escocia, practicando junto a su padre, un apasionado del Hatha yoga. Años más tarde, retomó la esterilla en Melbourne hace más de 15 años, cuando buscaba equilibrio en medio de una vida profesional exigente. Lo que empezó como una herramienta para aliviar el estrés terminó convirtiéndose en una práctica profundamente significativa, con la sensación de haber vuelto a casa.
En el yoga, Susan encontró un espacio en el que la fuerza y la suavidad pueden convivir, ayudándola a sentirse más enraizada, más tranquila y más cómoda en su propio cuerpo. Su forma de enseñar transmite exactamente esa esencia: serena, constante y alentadora, con atención a la presencia, la resiliencia y la calma interior. Quienes asistan a sus clases pueden esperar una guía cercana, cálida y sostenida por una experiencia real y por un amor sincero por la práctica.