
Los desafíos de salud fueron el punto de partida de mi camino en el yoga. En 2014 comencé a practicar poco a poco, buscando respuestas, y descubrí que el yoga no solo me aportaba un cuerpo más fuerte, sino también paz interior. Probé distintos estilos antes de elegir, desde el corazón, el hatha yoga: una práctica clásica basada en fuentes antiguas.
Desde entonces, el yoga se ha convertido en una parte esencial de mi vida diaria. En 2019 completé mi primera formación como profesora de 200 horas en la Patanjali International Yoga Foundation, en Rishikesh, India. Después continué con cursos avanzados de hatha yoga de 300 horas en 2021 y 2024, además de una formación en ayurveda y terapia de yoga de 200 horas en 2022. Este año ha estado marcado por prácticas intensivas de asanas, pranayama, meditación, filosofía del yoga y anatomía.
A través del yoga he aprendido a conocerme más profundamente: al principio solo me preocupaba mi cuerpo físico, pero con el tiempo comprendí que esta práctica abre mi mundo interior y me ayuda a conectar con mi ser. Hoy, el yoga no es solo movimiento, sino una forma de vida.
En 2023 me adentré en Jyotish, la astrología védica, “la luz de los Vedas”. Me reveló otra dimensión importante: cada persona sigue un camino único, y el yoga puede ayudar a verlo con mayor claridad.
Antes de descubrir el yoga, mi recorrido pasó por los estudios de medicina y finanzas. Me gradué en diagnóstico biomédico, con 3 años de formación, y en finanzas en la Universidad Tecnológica de Kaunas, con 5 años. Pero, de una forma u otra, todos los caminos me llevaron al yoga.
Hoy mi objetivo es sencillo: ayudar a las personas a encontrar confianza en sí mismas, armonía entre cuerpo y mente, e შინ paz interior. Soy más feliz cuando quienes practican se marchan con el corazón más ligero y una sonrisa en el rostro; esa es mi mayor inspiración para enseñar.