
Tanya Godsey es ministra ordenada, artista, directora espiritual y fundadora de Redeeming The Story Retreats. En su labor pastoral y creativa, acompaña historias y verdad —ya sea hablada o cantada— con el corazón de una pastora.
Su amor por el Evangelio se formó en la iglesia de inmigrantes donde creció. Como hija de pastor en ese entorno tan decisivo, se desarrolló rodeada de expresiones vivas del Jesús real y del Evangelio real. Allí se alimentaba a los hambrientos, se daba la bienvenida a los solitarios como parte de una familia, se ofrecía hogar a las personas sin techo, y el amor de Jesús iba mucho más allá de una lección de escuela dominical: era una forma de vida.
Tanya siente un llamado profundo a crear ambientes, oportunidades y momentos que inviten a otras personas a una conciencia más plena de Dios Padre, Jesucristo el Hijo y el Espíritu Santo. Cree que es la presencia transformadora de Dios la que, en última instancia, produce un cambio verdadero en la vida.
La dirección espiritual cristiana es la práctica de escuchar la voz y el movimiento de Dios en la vida de una persona. En su esencia, parte de la convicción de que Dios —Padre, Hijo y Espíritu Santo— nos invita continuamente a una relación íntima y a una conciencia más personal de Su presencia. Aunque Dios es el verdadero Director, la dirección espiritual nos ayuda a reconocer la actividad divina en todos los ámbitos de la vida. Richard Foster define la dirección espiritual como “una relación interpersonal en la que aprendemos a crecer, vivir y amar en la vida espiritual”.
Las sesiones de dirección espiritual se programan de manera individual y duran una hora al mes entre la directora y la persona acompañada. En cada encuentro, ambas partes disciernen mediante la conversación dónde y cómo se está moviendo Dios. Las dos confían en la guía del Espíritu Santo para que estas realidades salgan a la luz. La dirección espiritual no es consejería, mentoría ni discipulado; es una escucha activa de la acción de Dios en cualquier área que la persona desee compartir. Está centrada en la relación y está pensada para vivirse a lo largo de un periodo significativo de tiempo. Se recomienda un ritmo mensual continuo.