
¡Hola y namaste! Soy Tatiana Caravaca, tengo 30 años y vengo de Costa Rica. Nací en Playa Blanca, en el Golfo de Nicoya, dentro de una familia de pescadores, agricultores y artesanos. Mi llegada al mundo fue en el mar, en una pequeña embarcación camino al hospital de Puntarenas, y crecí rodeada de la fuerza, la belleza y la energía sanadora de la selva.
Desde muy pequeña sentí una conexión profunda con los animales y con el estudio de las plantas medicinales, saberes que formaron parte de mi crianza a través de mi madre y de mi familia como medicina alternativa. Más adelante estudié medicina veterinaria, pero la vida me condujo al yoga y la meditación en el momento justo. Estas prácticas se convirtieron en un sostén esencial para transitar procesos de reconexión, aceptación, autoconocimiento y sanación interior. Me acompañaron en medio de traumas intergeneracionales, depresión y ansiedad, y siguen siendo parte de mi camino. La maternidad también se volvió una experiencia clave en mi crecimiento espiritual, y hoy continúo en un proceso de sanar, aprender, desaprender y volver a aprender.
Con el tiempo me formé en distintas terapias holísticas y modalidades yóguicas con varios maestros, y cada uno aportó algo valioso a mi recorrido. En 2017, junto con mi compañero de vida, quien también comparte un profundo amor por el yoga y la meditación, fundamos nuestro propio estudio holístico. Allí ofrecimos talleres, ceremonias sagradas con plantas medicinales, cacao, sanación con sonido y Yoga Nidra para madres, mujeres, niños y personas mayores, creando una hermosa comunidad a nuestro alrededor.
En 2022 viví un encuentro poderoso con la medicina de Ayahuasca en mi propia tierra natal. Esa experiencia me devolvió a mis raíces y al origen de mi vida, abriendo una travesía profunda de autoconocimiento y aceptación que las palabras apenas pueden abarcar. Despertó un florecimiento más pleno de mi ser y profundizó mi gratitud por la vida, la naturaleza, la experiencia humana y el misterio de la energía que nos conecta a todos, dentro y fuera de nosotros, aquí y ahora.
Hoy sigo este camino con devoción, humildad, amor y confianza en las herramientas que la vida me ha dado. Las comparto con la intención de que también puedan acompañar a otras personas, así como me han acompañado a mí.
En Soltara me honra recibir a los huéspedes en su llegada a Playa Blanca y cruzar juntos el mar hacia nuestro hermoso entorno de selva. También acompaño como facilitadora de yoga, sosteniendo espacios de yoga y meditación holística antes de las ceremonias en los retiros, además de apoyar la integración con sesiones de yoga por la mañana y por la tarde. Asimismo, colaboro con la coordinación del transporte, los chequeos de salud con el médico al llegar y al salir, y el apoyo de traducción para nuestros maestros en el mercado Shipibo al final de cada retiro y cuando sea necesario.
Es una bendición formar parte de este contenedor amoroso de sanación para el mundo. Sirvo con devoción, gratitud y fe en la sanación, la transformación, el florecimiento y la expansión de cada alma y cada corazón que se une a nosotros semana tras semana, en comunidad, en conexión con la Madre Tierra y en la medicina sagrada de la Ayahuasca.