
Mama Teolinda reúne más de treinta años de experiencia con la medicina. A sus sesenta años, su sabiduría nace de una vida entera dedicada a las plantas y a sus formas de sanar. Entre sus aliadas más profundas están Zapote Renaco y Ayahuma, y también ha dietado Hicoja, Garza Sacha, Uña de Gato y Sacha Yerba Luisa, plantas que le han aportado fuerza, visión y resiliencia.
Su presencia es serena y enraizante, pero también guarda un fuego interior que inspira confianza. Cuando canta, sus icaros tejen corrientes sutiles y poderosas que acompañan con delicadeza el proceso de los participantes. Tiene el don de saber cuándo sostener con suavidad y cuándo invocar valentía, siempre desde la claridad y la compasión.
Con Mama Teolinda se siente el abrazo del propio bosque: protector, sabio y firme en su verdad. Su risa transmite ligereza, sus palabras profundidad y su medicina el peso de muchas generaciones. Compartir ceremonia con ella es recibir la guía de los ancestros y el ritmo constante de la tierra.