
La gestión y la logística están en el centro del trabajo de Tiberius. Con formación en ingeniería mecánica, ha contribuido a dar forma a la visión del centro de retiro y a supervisar su construcción desde cero. Su acercamiento a la medicina de plantas comenzó tras experimentar en primera persona sus potentes efectos, tanto en su propia vida como en la de otras personas. Desde que se trasladó a Colombia en 2011, se ha convertido en un firme defensor de su capacidad sanadora.
Más allá de la construcción física de la finca, Tiberius participa de cerca en las operaciones diarias y en la administración de la propiedad. Como vecino de la zona, es una presencia cercana y accesible en la comunidad, siempre atento al bienestar tanto de su equipo como de los huéspedes. También aporta una mirada serena a su papel como padre entregado de su hijo Marco, de seis años. Esta faceta personal añade humildad a su labor y refleja su convicción de crear un espacio donde la sanación y la transformación puedan darse, sostenidas por el cuidado, la experiencia y la alegría sincera de ver cambios positivos.