
Toni empezó a impartir yoga en 2010 y, siete años después, amplió su formación con estudios avanzados en Yoga Terapéutico, Reiki y práctica chamánica. Su vínculo con la naturaleza es profundo —a través de los elementos, el jardín y los senderos—, y compartir este trabajo es lo que más alegría le da.
Lo que más le inspira es ese instante en que a una alumna o alumno se le ilumina la mirada al comprender. Para Toni, el yoga consiste en ayudar a cada persona a descubrir una práctica que sienta auténtica, mientras aprende a observar cómo el cuerpo, la mente y el sistema nervioso responden con cada respiración, dentro y fuera de la esterilla. “Into me I see”, como dice ella. Para Toni, no hay nada más empoderador que aprender a cuidarse: cómo respirar, comer, jugar, conectar y descansar.
Fuera del estudio, suele soñar con un nuevo jardín, una ruta de senderismo, una salida en bicicleta de montaña o una buena comida. Su invitación es sencilla: respira hondo y ámate con todo el corazón.