
Guía. Me gusta mantenerme activo y moverme entre intereses muy distintos, como la astrología, el levantamiento de pesas, el yoga, el Muay Thai, el golf, la moto de cross y, de vez en cuando, algún juego de zombis. También escribo poesía, amo la música y hace poco empecé clases de hip-hop; aprender a rapear es lo siguiente en mi lista. Como padre soltero, me siento más pleno y feliz de lo que nunca habría imaginado. Me atraen la diversión, el crecimiento y la profundidad, y creo que la vida está hecha para vivirla por completo.
Durante 17 años trabajé en ventas puerta a puerta, incluidos ocho años saliendo a la calle y formando equipos. En ese tiempo, fui el comercial número 1 del país durante tres años y el líder de equipo número 1 durante cuatro. Además, ayudé a construir una empresa de marketing que generó 43 millones de dólares en 2025. Con el tiempo, me aparté para crear algo más alineado con mis valores.
Hoy estoy desarrollando UNBOUND, una organización sin ánimo de lucro creada para generar impacto a gran escala, y HAPPII, una empresa centrada en la sanación pensada para servir como tejido conectivo dentro del espacio del bienestar y la sanación. Creo que el impacto real y un negocio sólido pueden convivir. Mi camino ha incluido caos auténtico, decisiones dolorosas, relaciones rotas y pérdidas personales profundas. Todo eso me sacudió y me obligó a cuestionarlo todo. Me sentí devastado, pero incluso en los momentos más duros elegí seguir a mi corazón y aquello que sabía que era verdad para mí, aunque eso significara quedarme solo.
También he vivido traiciones por parte de personas en las que confiaba, junto con momentos que podrían haberme vuelto amargado. En lugar de eso, elegí el amor. Aprendí a sostenerme, a validarme y a mantenerme firme sobre mis propios pies cuando nadie más podía hacerlo. En el camino, me convertí en alguien que honra de verdad la emoción en todas sus formas. Me encanta llorar, porque la liberación es real y sanadora. No esquivo la ira; la recibo y la transformo. No huyo de la rabia; la canalizo. Me reconozco. Me honro.
Confío en mis pasiones y en la emoción que me despiertan como una guía, una línea directa hacia aquello que está destinado para mí. A medida que he sanado y he cuidado cada parte de mí, mi intuición y mis dones espirituales se han fortalecido. Ese recorrido es la razón por la que me importa tanto crear espacios donde los hombres puedan encontrarse de verdad y liderar desde la plenitud.