
Nacido en Roma en 1980, Tulku Ösel Dorje creció en un entorno profundamente espiritual, marcado por la influencia de su padre, el cineasta italiano Costanzo Allione, y de su madre, Lama Tsultrim Allione. Desde sus primeros años, su vida estuvo estrechamente vinculada al Dharma, en un hogar donde la presencia de lamas tibetanos era habitual y formaba parte del día a día.
Gran parte de su infancia transcurrió también en centros de retiro, espacios en los que pudo acercarse de manera directa a las enseñanzas y a la presencia de maestros de gran respeto, como Lopön. Esa temprana inmersión en la práctica y en la tradición budista ha sido una base esencial en su recorrido, aportándole una mirada auténtica, serena y profundamente conectada con la sabiduría espiritual.