
No encajo en el estereotipo de yogui. Crecí en Los Ángeles y me trasladé a San Diego en 2009, donde conocí a Shannon. Desde entonces, he podido ver cómo su amor por el yoga ha ido creciendo, tanto a lo largo de los años que llevamos conociéndonos como durante nuestro matrimonio. Yo sigo siendo principiante, pero ella es, sin duda, una de las mejores profesoras que conozco.
Gran parte de mi vida adulta la he pasado en puestos corporativos dentro de algunas de las empresas más grandes del país. Hace unos años llegué a un punto en el que buscaba más paz y una dirección más clara. Habíamos planeado una escapada de fin de semana a Joshua Tree y decidimos probar un baño de sonido. Esa experiencia lo cambió todo para mí. Despertó algo que no sabía que me faltaba. Me sentí en calma, con capacidad para meditar y con más claridad para afrontar las decisiones que tenía por delante. Desde entonces, he experimentado más lucidez, alegría y autoconocimiento que nunca.
Me siento agradecido de formar parte de Zen Diego Wellness. Mi intención es que cada persona se sienta cómoda y bien recibida, para poder disfrutar plenamente de su experiencia sonora junto a Shannon y nuestra increíble comunidad de colaboradores. Disfruto de verdad conociendo gente nueva y escuchando sus historias. Creo que la comunidad es una de las cosas más importantes que podemos construir ahora mismo. Todos recorremos caminos de sanación distintos y, aunque no pueda estar en todos los eventos, me honra que hayas elegido regalarte Zen a ti y a tus seres queridos en la ocasión que estés celebrando.