
Soy Vaiva, instructora de Respiración Consciente/Re-Breathing/Deep Circulatory Breathing, sanadora y practicante del budismo tibetano.
Para mí, la respiración consciente no es solo una práctica diaria orientada a la limpieza interior, la transformación de los estados internos, la conexión con el “yo interior” y la búsqueda de equilibrio y armonía. Es, literalmente, una forma de vivir. Me sigue asombrando la facilidad y la rapidez con la que me ayuda a regularme, a permanecer en mí misma en medio del caos exterior y a mantener la calma y la relajación mientras atravieso los retos de la vida cotidiana.
La respiración consciente llegó a mi vida cuando buscaba una salida a un estado difícil de trauma emocional. Una de mis primeras sesiones fue como un renacimiento, como volver a una vida nueva. Sentí que una fuerza superior había abierto de par en par una ventana de luz, libertad y nuevas posibilidades para salir de la oscura y estrecha jaula en la que yo misma me había encerrado. Por fin podía respirar con libertad, con amplitud, con todo mi cuerpo… y lo hice. Energía vital, luz, libertad, alegría, entusiasmo, seguridad… respiré la vida misma. Y ocurrió en una sola sesión.
A medida que continué practicando, cambió mi respiración y también mi estado interior: mis pensamientos, mis emociones, mi cuerpo se revitalizó y se liberó, mi mirada se amplió y despertó en mí un interés profundo por el desarrollo personal y las prácticas espirituales.
Después de experimentar el enorme poder transformador de la respiración consciente, nunca la abandoné. Aprendí y practiqué con los talentosos maestros de la respiración Dan Brulê, Dalia Beata Kasmauskaitė y Martynas Driukas. Ellos fueron y siguen siendo mis guías, no solo en la respiración, sino también en la vida. Siento una conexión constante con ellos, tanto en mi práctica como en mis sesiones.
He vivido sesiones muy profundas, capaces de cambiar la vida. En una de ellas tuve una comprensión clara y una inspiración decisiva: puedo y debo compartir esta práctica poderosa con otras personas. La considero una herramienta muy eficaz para transformarse, expandir la conciencia y dar sentido a la existencia humana. Porque la respiración consciente también es una práctica espiritual profunda.
Para mí, la respiración consciente es la mejor amiga, maestra y sanadora, una guía confiable en el camino de la sanación y el crecimiento personal. Y el crecimiento de cada una y cada uno de nosotros forma parte del crecimiento y la sanación de toda la sociedad. Es nuestra contribución positiva y personal a una vida mejor y más feliz para la humanidad. Y en eso encuentro un gran sentido.