
Con una sólida formación como RYT 500, esta profesora aporta a cada clase una presencia serena, atenta y constante. Sus 7 años de práctica de yoga y 2 años de experiencia como docente respaldan un enfoque cuidado, nacido tanto de la disciplina personal como del compromiso de acompañar a otras personas con claridad y sensibilidad.
Las sesiones se desarrollan con especial atención a la alineación, la respiración y la conciencia plena, creando un entorno seguro y acogedor en el que avanzar a un ritmo cómodo. Tanto si estás ganando confianza sobre la esterilla como si deseas afinar tu técnica, encontrarás una propuesta equilibrada, cercana y motivadora.
Con una conexión genuina con el yoga, su forma de enseñar invita a profundizar en el movimiento, la respiración y la presencia, favoreciendo una práctica más consciente y significativa.