
Nacida y criada en Italia, Viviana siempre ha sentido afinidad tanto con el mundo exterior como con el territorio íntimo de la mente y el corazón. Tras estudiar Economía e iniciar su trayectoria en finanzas, comprendió que su verdadero camino se encontraba en otra dirección. En 2017, una serie de experiencias espirituales profundas la acercó a la Ayahuasca y abrió la puerta a un proceso de transformación que cambió su vida.
Impulsada por una búsqueda sincera de verdad y por el deseo de ir más allá de la superficie de la realidad, Viviana ha dedicado miles de horas a la ceremonia, tanto en comunidad como en soledad, incluyendo dietas de plantas maestras en la selva amazónica. En 2022 pasó a formar parte de la familia de Soltara, donde hoy acompaña a los huéspedes en sus procesos personales de sanación.
Para Viviana, la medicina de plantas es una vía para volver al centro del corazón y soltar el ruido que nos aleja de nuestra esencia. La vive como un proceso de pulir el espejo a través del cual nos vemos a nosotros mismos y al mundo. En su facilitación, crea un espacio donde las personas pueden sentirse cómodas siendo quienes son, mientras su presencia refleja la luz que percibe en los demás. Acompaña a los participantes a ordenar pensamientos y emociones, reconectar con sus motivaciones más profundas y clarificar sus intenciones. Su trabajo se sostiene en el amor, el crecimiento personal y la evolución colectiva, con atención a las enseñanzas más hondas que estén listas para emerger.
El estilo de Viviana es inclusivo, sereno y sosténedor, moldeado por la presencia, la escucha activa, la aceptación radical y una compasión profunda. Está comprometida con crear un entorno seguro y nutritivo donde la sanación catártica pueda desplegarse tanto dentro como más allá del espacio ceremonial.
Además de su labor con Soltara, Viviana dirige en Italia talleres transformadores centrados en la expresión auténtica de sí mismo y la intimidad consciente. Estos encuentros están concebidos como herramientas de autodescubrimiento e invitan a cultivar una conexión desde el corazón, tanto con uno mismo como con los demás.