

Tras pasar sus años de madurez en un puesto corporativo y vivir durante demasiado tiempo en piloto automático, Wendy Hansford vivió un viaje que lo cambió todo. Aquel momento transformó su mirada y le hizo ver con claridad que algo en su vida debía cambiar. Su práctica habitual de yoga se convirtió en un apoyo constante, ayudándola a centrarse y a reconectar con lo que de verdad importaba. Sobre la esterilla encontró calma, claridad y una nueva dirección.
Cuando una amiga le comentó que tenía madera de profesora de yoga, la idea echó raíces. Wendy tomó una decisión valiente: dejar atrás una carrera de 20 años en banca y marcharse ese mismo día. Después viajó a Edimburgo para formarse como profesora de yoga con Dhughal Meacham Yoga, una elección de la que nunca se ha arrepentido.
Tras décadas viviendo en Castlemaine, hoy acompaña a la comunidad local a encontrar paz y propósito a través de su propia práctica, guiándola con calidez, experiencia y una mirada muy cercana a la tierra.