
Desde muy joven sentí una atracción especial por profundizar en la relación conmigo misma y con el mundo que me rodea. El movimiento siempre ocupó un lugar importante en mi vida, como una vía para explorar el vínculo entre cuerpo, mente y alma. Descubrí el yoga en la adolescencia, pero fue a comienzos de los 20 cuando mi práctica se profundizó de verdad. A través del yoga encontré esa conexión que llevaba tiempo buscando. Me ayudó a acceder a mi fuerza interior y, al mismo tiempo, a abrir el corazón hacia los demás y hacia el entorno. Además, me brindó un espacio para la sanación y el amor propio, y sentí el llamado de compartir esta práctica transformadora con otras personas.
Empecé a enseñar en 2014 y me he formado en Moksha Level 1, Moksha Flow, yin y Prana Vinyasa. Me siento agradecida de poder compartir esta práctica en uno de mis lugares favoritos. He viajado mucho, pero Costa Rica sigue teniendo un significado muy especial para mí. Cada vez que regreso y me rodea su belleza natural, me siento profundamente enraizada y en paz. Será un placer crear un espacio para acompañarte y compartir contigo esta hermosa práctica.