
Ynés Sánchez proviene de una familia con una profunda tradición de sanación. Su padre y sus abuelos fueron grandes curanderos, y su hijo también está vinculado a la medicina. Es madre de una hija y un hijo.
Desde los 14 años sintió el llamado de beber la medicina, aunque todavía no se atrevía a empezar. En ese tiempo, no sabía que su padre era curandero, porque él mantenía su práctica en privado y hacía dieta en secreto. A los 18 años se sorprendió profundamente al descubrir que había sido invitado a Iquitos para trabajar como sanador, y desde entonces comenzó a beber y aprender junto a él.
Gracias a su padre, desarrolló un conocimiento sólido de la medicina, de la preparación de plantas y de cómo cocinar alimentos que apoyan a los sanadores en su labor. Hoy se desempeña como cocinera para los sanadores y disfruta enormemente su papel en el Templo, preparando comidas que sostienen su práctica. Ama el trabajo en la cocina, ha cocinado en muchos contextos distintos y le apasiona nutrir a personas buenas que realizan un trabajo valioso.