
La búsqueda de un sentido más profundo llevó a Zvika hasta China, donde las antiguas prácticas taoístas parecían ofrecerle la comprensión y la sanación que necesitaba. En aquel momento atravesaba uno de los cambios más intensos de su vida: la transición de una persona plenamente funcional a la sordera. Durante varios meses, las montañas de Wudang se convirtieron en su hogar, lejos de su familia, de lo conocido y de todo lo que había sido su mundo. Allí entrenó 12 horas al día en Tai Chi y Qi Gong, viviendo durante tres meses a base de aire, agua, arroz y verduras.
Tal como él lo vivió, no tardó en entender dónde se encontraba realmente. Aquel lugar no era solo un monasterio, sino también una especie de centro de rehabilitación y una profunda desintoxicación. Se convirtió en un espacio para soltar las capas que se iban apagando en su interior y encontrar la fuerza necesaria para volver a la vida. ¿Qué necesitaba depurar? La exigencia, los resultados, la vigilancia, la búsqueda constante y la carrera interminable por tener más. Sus días habían estado dominados por la adrenalina, la tensión, el cansancio, la irritabilidad y el agotamiento. Su cuerpo pedía alivio, mientras su mente seguía atrapada en esa dinámica. La lucha nunca estuvo fuera, sino dentro. El Tai Ji le mostró que la verdadera autodefensa también consiste en protegerse de uno mismo: aprender a detenerse, fluir y soltar.
Zvika cree que la crisis suele activar el pánico, pero también puede convertirse en el comienzo de algo nuevo. En lugar de alimentar el miedo con más tensión, aprendió a ver la crisis como una puerta hacia un estado más profundo de calma y consciencia. No se trata de huir, sino de transformarse. La disciplina, la perseverancia y la práctica diaria pasaron a ocupar un lugar central en su camino. En los retiros, los participantes aprenden Qi Gong, trabajando con la energía vital de los cinco elementos a través del Yin Yang: la estabilidad del Agua en los riñones, la orientación del Metal en los pulmones, la coordinación del Fuego en el corazón, la flexibilidad del Árbol en el hígado y el enfoque de la Tierra en el bazo. Para personas comprometidas y conscientes, la puerta puede abrirse en cualquier momento y en cualquier lugar.
En una entrada de diario fechada el 5 de septiembre de 2013, Zvika escribía sobre cómo interiorizar el cambio mediante la repetición, del mismo modo que sucede con el ritmo de la respiración. Explicaba la importancia de no pensar, sino de sentir y relajar la “mente mono”, hasta que las ondas cerebrales se aquietan y comienza la meditación en movimiento. Desde la raíz de la crisis, su viaje espiritual se profundizó en un proceso de transformación radical. Para él, el entrenamiento en Tai Ji consiste en alinear la consciencia y el subconsciente con la realidad misma, favoreciendo la prevención, la calma y el crecimiento a través de la práctica cotidiana.
Una operación arriesgada, respaldada por la medicina moderna, le devolvió la audición. Zvika valora la tecnología, la ciencia y las mentes brillantes, pero también cree que la sanación requiere nuestro propio esfuerzo, especialmente después de un trauma, una pérdida o un gran cambio vital que se vive como una crisis. A través de su proceso de recuperación, no solo recuperó el oído, sino también su sentido de identidad. La vida se abrió en color, equilibrio y una nueva manera de mirar. Años de Tai Chi Qi Gong, estudio espiritual y medicina china ancestral lo condujeron a lo que considera uno de los regalos más importantes de la vida: el equilibrio. Hoy se siente tranquilo, con energía, sano y preparado para compartir la fuerza serena que aprendió durante tantos años.
“La práctica que elegí es, en esencia, una forma suave de artes marciales. Tai Ji Qi Gong se basa en principios taoístas: Yin Yang, relajación, vacío, enraizamiento, lentitud, uniformidad, coordinación, respiración, concentración, enfoque, flexibilidad, orientación, estabilidad, contención, neutralización, soltar y dejar ser. Son ideales hermosos, pero ¿podemos alcanzarlos de verdad? Esa es una cuestión compleja. Lo que sí está claro es que la práctica nos acerca a ellos. El objetivo es una salud física ideal, una consciencia mental y espiritual clara, y el aprendizaje de movimientos y técnicas sencillas de autodefensa. Al final, practicar Tai Chi Qi Gong conduce a una vida equilibrada y saludable.”
El Qi está presente desde el inicio mismo de la vida. Es el primer latido en el vientre materno, la primera respiración que entra en los pulmones, la fuerza vital que recorre los trillones de células del cuerpo. Sin embargo, en muchas personas se bloquea. El Qi es energía vital y, cuando parece ausente, a menudo eso es precisamente lo que falta. Debe nutrirse y despertarse para que podamos mantener el equilibrio, sentirnos empoderados y avanzar por la vida con gracia. Cuando fluye libremente, calienta el cuerpo desde dentro y favorece la claridad, la profundidad espiritual, la armonía, la longevidad y la salud.
En la primavera de 2022, Zvika llegó a la isla de Lefkada, en Grecia, y sintió una conexión inmediata con el lugar. Al cruzar el puente flotante percibió una energía superior a él, casi cósmica. Una carretera de montaña serpenteante lo llevó hasta un pequeño pueblo tradicional y un complejo de villas en una ladera siempre verde. Para él, era la respuesta que llevaba tiempo buscando. Once años después de haber iniciado su viaje en las montañas de Wudang, se encontraba en aquella isla mágica, en el corazón del Mediterráneo. Un año más tarde, Anat se unió a él para desarrollar Apanema Mindfulness Resort como un espacio de retiros, calma, paz y sanación.
Tras 2,5 años de desarrollo de Apanema Mindfulness como un entorno ideal para retiros en Grecia, Zvika y Anat organizan desde 2025 retiros de bienestar y mindfulness de una semana, de septiembre a junio, casi una vez al mes. Están pensados para grupos boutique muy reducidos, de hasta 10 personas, y tienen lugar en la comodidad de un complejo privado y cerrado de villas con piscina, sauna, sala de práctica y jardín zen.