
En la festividad de la Presentación del Señor, San Juan Pablo II instituyó una jornada especial de oración por las mujeres y los hombres que viven la Vida Consagrada. Esta celebración invita a detenerse con gratitud y a elevar una plegaria por quienes han entregado su existencia al servicio, la fe y la entrega generosa a los demás.
Es una ocasión significativa para contemplar la belleza de una vida ofrecida en compromiso y para recordar en la oración a las personas consagradas. Ya sea a través de un momento de silencio, una oración compartida o un sencillo gesto de agradecimiento, este día propone vivir con recogimiento, respeto y atención a su vocación.
Oremos por nosotros.
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mar, 2 feb