
Desde muy joven, esta maestra dedicó su vida a la disciplina espiritual y, con apenas 18 años, ingresó en la vida monástica. A partir de ahí profundizó en el estudio del sánscrito y de los textos clásicos del yoga, construyendo una base sólida para una enseñanza fiel a la tradición. Su formación en el ashram de Sivananda se completó con estudios avanzados de yoga, que consolidaron un compromiso duradero con una práctica auténtica y rigurosa.
Los años vividos como sadhu y la práctica en las cuevas de Gangotri aportaron a su camino una experiencia poco común, en la que la vivencia directa se unió al conocimiento tradicional. Más adelante fundó Aarsha Yoga Vidya Peetham, un espacio creado para preservar y compartir la sabiduría del yoga.
Reconocida por su sencillez, carisma y profunda comprensión, ofrece una enseñanza que transmite el yoga como una tradición viva. Quienes se acerquen a su trabajo pueden esperar disciplina, claridad y una invitación real a la transformación interior.