


La meditación dinámica se practica tradicionalmente por la mañana, con el estómago vacío y los ojos cerrados, y puede realizarse tanto en silencio como con sonido.
Esta meditación de una hora se desarrolla en cinco etapas bien diferenciadas. Las tres primeras son preparatorias y duran 10 minutos cada una, mientras que la cuarta fase y la etapa final de danza se prolongan 15 minutos cada una.
La primera etapa consiste en una respiración rápida y caótica por la nariz. La práctica invita a entregarse por completo: mantenerse presente, relajado y sin tensión, dolor, emociones ni pensamientos. Deja que la respiración y la energía se muevan sin resistencia. Mantén la atención en el hara, el centro situado dos dedos por debajo del ombligo, y percibe el cuerpo como una unidad. A medida que la respiración se intensifica, el cuerpo puede inclinarse o moverse de forma natural, abriendo la puerta a una vivencia más profunda de libertad y observación.
La segunda etapa es la catarsis. Es el momento de soltarlo todo. Muévete espontáneamente y expresa lo que hayas retenido dentro: ira, miedo, tensión, risa, llanto, temblores, saltos, giros, baile o gestos faciales. Nada debe reprimirse. Esta fase favorece el libre fluir de la energía por el cuerpo, mientras que el testigo permite que esa energía se dirija hacia el interior, hacia el alma.
La tercera etapa utiliza el mantra “Hoo”. Con los brazos levantados, salta arriba y abajo, apoyando primero en los pies y después en los talones, mientras entonas “Hoo! Hoo! Hoo!” con toda la fuerza posible. La música marca un ritmo constante y los saltos se vuelven cada vez más intensos a medida que la conciencia se aclara. Si el movimiento se vuelve difícil, lleva la atención hacia dentro, observa cualquier pensamiento y déjalo pasar. Así, la energía puede seguir creciendo, la conciencia afinarse y surgir el testigo.
La cuarta etapa es detenerse. Quédate inmóvil exactamente donde estés, sea cual sea la postura adoptada por el cuerpo. Permanece completamente quieto, como una semilla descansando en la tierra. Aquí la energía se vuelve hacia el interior. Suelta pensamientos, planes, deseos y ego. Incluso el mínimo gesto —un dedo, un pestañeo o un trago de saliva— puede desviar la energía hacia fuera, por eso el énfasis está en el silencio total, la quietud y la observación interna.
La quinta etapa es la danza. Cuando la música cambie, empieza a moverte despacio y con suavidad, sin tensión. Baila de manera natural y responde desde dentro, permitiendo que el espíritu fluya a través del cuerpo. Cuando los pensamientos y el ego se disuelven, surge la celebración. Esta alegría está pensada para permanecer más allá de la sesión e integrarse en la vida cotidiana.
La meditación dinámica se describe como especialmente adecuada para el estilo de vida occidental, ya que ofrece resultados inmediatos. Durante toda la práctica, mantén los ojos cerrados, conserva la atención en el cuerpo y transita con naturalidad entre la expresión hacia afuera y el testigo interior.

PREMBUDA es maestro de meditación, científico, doctorado y emprendedor comprometido, además de fundador del Ojas Meditation Center en el Osho International Meditation Resort (OTMR) desde el 23 de enero de 1994. Su recorrido en prácticas esotéricas comenzó en 1981, y desde que descubrió Osho Dynamic Meditation en 1992 la practica cada día. Reconocido por un enfoque singular, guía la meditación desde...
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